Tu vida no tiene sentido (y no es algo malo)

Normalmente se suele creer que una de las funciones de la filosofía es encontrar respuesta a preguntas como cuál es el sentido de la vida o para qué estamos en el mundo, pero ¿y si la vida no tiene sentido?

El título resume bastante bien lo que se conoce como filosofía del absurdo o absurdismo. El absurdo es aquello que surge cuando se trata de buscar el significado a un universo que no lo tiene. Esta filosofía aboga por la nulidad de sentido de la vida; es decir, la vida carece de un “sentido superior”. Se suele argumentar que, el ser humano es totalmente intrascendente ante la vastedad física y temporal del universo, por lo tanto no tiene ningún tipo de significancia lo que un individuo haga o deje de hacer. El universo tiene 13.700.000.000 años; los humanos, por su parte, solamente 300.000 años. Si se traduce a porcentaje, la existencia humana sólo representa un 0,00002% de la “vida” total del universo. Uno se da cuenta de que, en el fondo, los seres humanos no somos más que una especie totalmente insignificante en la existencia del universo.

Albert Camus se basó en Sísifo para explicar el absurdo. Sísifo es un personaje mitológico griego que es castigado por Zeus. Su escarmiento consiste en cargar con una pesada piedra hasta la cima de una montaña; sin embargo, cuando la roca llegue a la cima caerá sin que Sísifo pueda impedirlo y tendrá que volver a bajar para volver a cargar con ella hasta la cima de la montaña. Así por toda la eternidad. La crueldad de este castigo se debía al sinsentido del menester de Sísifo, pues sabía que se iba a esforzar por realizar una tarea que no serviría para nada.

Si se traslada a la vida humana se puede observar un símil muy parecido. Los humanos llevan a cabo una rutina consistente en trabajar, comer y dormir para acabar llegando todos a un mismo destino: la muerte. Estas actividades y lo que conocemos como vida son absurdas, pues a todos nos aguarda el mismo destino inevitable.

Ante esta situación Camus descarta firmemente la idea del suicidio, pues no lo considera como una solución. Entiende que una solución a un problema es aquello que te permite vencer a la dificultad planteada y seguir con el transcurso de tu vida. Por lo tanto, el suicidio no es una solución, pues no te permite seguir con el transcurso de tu vida.

Y es aquí cuando Camus propone su propia solución: la aceptación del absurdo. La aceptación consiste en simplemente aceptar que la vida carece de sentido y aún así, vivirla con entusiasmo y alegría; pues nada de lo que hagamos tendrá algún tipo de trascendencia siendo los seres humanos individuos totalmente irrelevantes. Por lo tanto, asumiendo que lo que hagamos no tendrá ningún tipo de impacto en el universo, debemos ocuparnos de disfrutar nuestra existencia y ser felices. No debemos preocuparnos de algo que carece de sentido; debemos preocuparnos en ser felices durante esta corta, insignificante e intrascendente vida.

En conclusión, el absurdismo de Camus aboga por la nulidad de sentido de la vida, y que aceptando esto podrás vivir de una forma más libre y despreocupada. En definitiva, si aceptas que la vida no tiene sentido puedes ser feliz.

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