Virginia Hall, la pesadilla de los nazis

Virginia Hall, nacida en Baltimore en 1906, fue una figura clave durante la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en la espía más temida por los nazis. Virginia provenía de una familia adinerada de Maryland y cursó muchos estudios a lo largo de su vida. Al finalizarlos, Virginia se volvió secretaria en la Embajada de Estados Unidos en Varsovia y fue trasladada a Izmir, en Turquía. En esa ciudad, Virginia perdió su pierna izquierda y tuvo que ser amputada. Tras ser apartada del Departamento de Estado, Virginia decidió intentar luchar contra el fascismo que se estaba apoderando de Europa. Viajó a Francia y se alistó en el servicio de ambulancias. Tras la invasión alemana, huyó en bicicleta del país, hasta llegar a la costa francesa, donde embarcó en ferry hasta Gran Bretaña. Cuando llegó a Londres conoció a Vera Atkins, una espía británica del SOE, la Ejecutiva de Operaciones Especiales, organismo que enviaba agentes a Europa para sabotear, espiar y matar y asesinar a oficiales nazis. Ésta fue impresionada por la audacia y buena formación de Hall y la decidió incorporar.

En una de sus misiones, Virginia tuvo que lanzarse en paracaídas sobre Francia para recopilar información sobre la ocupación alemana y proporcionar armas a la resistencia francesa. Haciéndose pasar por periodista, informó a Londres sobre las tropas alemanas y puso bombas en las instalaciones militares nazis. Su principal objetivo era garantizar el paso seguro de los pilotos británicos y apoyar a otros grupos de la resistencia. Su fama se extendió entre los aliados, pero también entre agentes de la Gestapo, la policía secreta nazi. La Gestapo estuvo a punto de capturarla pero ella consiguió escapar cruzando los Pirineos hasta llegar a España. Pero al llegar, las autoridades la detuvieron por entrar a España sin visado. Durante seis semanas, estuvo en una prisión con la amenaza de ser entregada a los nazis hasta que la embajada de Estados Unidos consiguió que las autoridades franquistas la liberaran. Virginia Hall dejó de trabajar para el SOE británico y empezó a formar parte de la OSS, la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos, la actual CIA.

Mientras se iba acercando el Día D, el desembarco de Normandía por parte de las tropas de los aliados, la resistencia comandada por Virginia saboteó líneas ferroviarias, puentes y carreteras para retrasar el avance alemán hacia las playas de Normandía. Su trabajo como espía fue indispensable para que los aliados consiguieran recuperar Francia. Durante el resto de su vida, Virginia trabajó para la CIA. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue honrada por sus acciones ya que el gobierno de Francia le otorgó la Croix de Guerre avec Palme, el gobierno británico la convirtió en miembro de la Orden del Imperio Británico y el gobierno de Estados Unidos le entregó la Cruz del Servicio Distinguido. Virginia Hall murió en su ciudad natal en 1982, a los 76 años de edad.





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