Explicación científica del volcán submarino capaz de cambiar el color de una isla entera.

La erupción del volcán Hunga-Tonga-Hunga-Ha’apai, el 15 de enero, ha supuesto, sin lugar a duda, uno de los mayores desastres del nuevo año, causando estragos en las islas de Tonga.

Dicha erupción duró unos ocho minutos y fue tan poderosa que se pudo escuchar a más de 800 kilómetros de distancia, que resultó en una nube de humo y cenizas de hasta 20 kilómetros de altura. Los sensores satelitales midieron cerca de 400.000 toneladas de dióxido de azufre que llegaron a la estratósfera.

También provocó que olas de más de un metro arrasaran la costa de Tonga. Según Cruz Roja, el archipiélago está formado por unas 169 islas repartidas en una superficie de unos 700.000 kilómetros cuadrados, por lo que la estimación más conservativa supone que unas 80.000 personas se han visto afectadas.

Aunque esta vez la erupción ha sido significativamente más devastadora, las erupciones de este volcán llevan siendo un suceso recurrente durante varios años.  En 2009 y 2014, se expulsaron  chorros calientes de magma y vapor, por lo que se podría decir que estas erupciones fueron pequeñas comparadas con el fenómeno actual. Con estos datos, lo primero que se preguntaron los volcanólogos fue qué hacía tan distinta y destructiva a esta erupción.

Recientes estudios demuestran que  si el magma asciende por el agua lentamente, incluso a temperaturas de unos 1.200 ℃, se forma una fina película de vapor entre el magma y el agua, lo que proporciona una capa de aislamiento que permite que la superficie exterior del magma se enfríe.

Sin embargo, este proceso no funciona cuando el magma sale del suelo lleno de gas volcánico. Cuando el material entra rápidamente en el agua, las capas de vapor se rompen rápidamente, poniendo el magma caliente en contacto directo con el agua fría. 

Los expertos han denominado este fenómeno como “interacción combustible-refrigerante” y es similar a las explosiones de tipo armamentístico, es decir , extremadamente violentas. En esta ocasión el volcán se encontraba a unos 150 metros bajo el agua. Cuando la roca fundida supercaliente, o magma, chocó con el agua del mar, el agua se convirtió instantáneamente en vapor, expandiendo la explosión muchas veces.

Todo apunta a que la explosión del volcán Hunga ocurrida el sábado no produzca ningún efecto de enfriamiento sobre el planeta, como ha ocurrido con anterioridad con otras erupciones gigantescas Pero es posible que, como consecuencia del evento, en algunas partes del mundo existan efectos climáticos a corto plazo y, tal vez, trastornos sin importancia en las transmisiones de radio, incluso las que se usan para los sistemas de posicionamiento global.

Fuentes:

https://www.google.es/amp/s/cnnespanol.cnn.com/video/volcan-tonga-erupcion-tsunami-verde-panorama-mundial/amp/

https://www.google.es/amp/s/elpais.com/internacional/2022-01-19/tonga-en-situacion-catastrofica-tras-la-explosion-del-volcan-submarino.html%3foutputType=amp

https://www.google.es/amp/s/www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60039882.amp

https://www.google.es/amp/s/www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/violenta-erupcion-volcanica-tonga-y-sus-consecuencias_17770/amp

https://www.google.es/amp/s/www.nytimes.com/es/2022/01/21/espanol/erupcion-volcan-tonga.amp.html

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