La física detrás del mítico gol de Roberto Carlos a Francia

El gol de Roberto Carlos en un partido de 1997 contra Francia es ampliamente considerado como uno de los mejores tiros libres de todos los tiempos. El gol se anotó desde una distancia de unos 35 metros (115 pies) y pareció curvarse dramáticamente en el aire antes de golpear la esquina superior de la portería.

La física detrás del objetivo puede explicarse por el efecto Magnus, que es un fenómeno que ocurre cuando un objeto giratorio se mueve a través de un fluido (como el aire o el agua). El efecto Magnus hace que el fluido se desvíe en una dirección, lo que genera una fuerza que actúa de forma perpendicular a la dirección del movimiento. En el caso del gol de Roberto Carlos, el balón giraba rápidamente cuando lo pateaba, lo que provocó que el aire se desviara hacia un lado, dando como resultado una trayectoria curva.

Además del efecto Magnus, la trayectoria de la pelota también se vio influenciada por el eje de giro, la dirección del viento, la velocidad de la pelota y la forma y propiedades de la pelota. El tiro de Carlos no fue un tiro libre directo, sino un tiro curvo, por eso la trayectoria fue tan curva y terminó en la esquina de la portería.

En resumen, el gol fue el resultado de la combinación del efecto Magnus, que es causado por el giro del balón, y la ejecución precisa del tiro de Roberto Carlos.

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