La innecesaria sexualización del baile

No es secreto alguno que nuestra sociedad está acostumbrada a hacer suposiciones y dar por hecho cosas simplemente basándose en estereotipos, opiniones o tendencias. Ha pasado desde tiempos inmemorables y, desgraciadamente, esta actitud perdura hasta nuestros días, incluso en cuanto a elementos hacia los cuales hacer esas presunciones puede parecer fuera de lugar. Uno de los muchos elementos hacia los cuales se produce constantemente es el baile.

Todo empezó por una cuestión de género dado a que, debido a la complexión de la mujer y su facilidad para el baile, a esta actividad se le otorgó una connotación femenina. La predominancia de las mujeres entonces en la industria del baile hizo que los hombres involucrados en ella fuesen considerados menos viriles al realizar bailes de géneros como el ballet, y progresivamente otros géneros. De esa forma se hizo que el foco de las miradas en los bailes fuese el cuerpo de la mujer exclusivamente, dejando así que quien determinase la estética deseada y las características de la mujer fuese el hombre bajo sus estigmas de belleza y sensualidad según la época. Este simple hecho ha permitido sexualizar el baile y sus movimientos. 

Esto se ha podido ir apreciando in crescendo en los últimos años con la aparición de TikTok, una conocidísima red social que permite hacer vídeos de hasta un minuto con la incorporación de canciones en ellos y, por lo tanto, ideal para la creación de bailes. Muchas chicas de temprana edad, debido a la concepción social del baile y su finalidad han sido sexualizadas por mayores y menores de edad simplemente por la publicación de un vídeo de baile urbano, siendo sometidas a comentarios y valoraciones sobre sus cuerpos hacia los cuales no tienen la suficiente madurez como para estar sometidas. Aunque por otra parte, otras jóvenes aprovechan esa concepción del baile para seguir potenciándola realizando bailes con una verdadera intención sensual bajo el estigma de que solo a través de ello se puede conseguir la viralidad en la plataforma.

Charli D’Amelio, tiktoker de 17 años, ha sido de las influencers en la plataforma más sexualizadas sin motivos aparentes.

Pero existen también otros bailes en los que la sexualización no se ha producido exclusivamente por parte de un género al otro sino por parte de la sociedad hacia los cuerpos como un todo, como puede ser el caso de los bailes de salón en pareja como el tango, bachata u otros en los que no solo no se ve una perdida de sensualidad y masculinidad en la figura del hombre sino que se ve reforzada al ser quien dirige al otro individuo, algo que pese a que ha sido muy criticado por una aparente presencia de machismo, es muy necesario para el funcionamiento de ambos cuerpos como un conjunto. Es simplemente una cuestión de organización. Sin embargo, ¿cuál es la necesidad de convertir una actividad entre un hombre y una mujer automáticamente por la mezcla de sexos en algo relacionado con la sensualidad y la exaltación de la virilidad o feminidad? ¿Verdaderamente se piensa que solo a través de la sexualización la perpetuación de esta industria es posible?

Sinceramente yo pienso que no, sobretodo por la imagen que se proyecta de la industria hacia las nuevas generaciones y los juicios hacia los cuales los involucrados en ella han de someterse, ya no solo por cuestiones de feminismos o machismos o cualquiera de las corrientes e ideologías de hoy en día con respecto a los géneros, sino por la protección de la pureza y la intencionalidad de lo que muchas veces meramente pretende ser puro e inocente.

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